un escalofrío danza por mi columna
mientras retumba el eco
en el agujero que habita mi pecho
Chi-chi
tiembla la sonrisa torcida
se quiebra la mirada inocente
y es el amanecer quien desaparece
Chi... chi...
un silbido contorsiona mi alma
resquebraja los huesos
incendia la carne que falta
La sombra golpea con su voz
un rezo dirigido al inframundo
que me vengan a buscar
ya no existe el tiempo