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martes, 20 de enero de 2026

Derrumbe

El cóndor atravesó el techo,
se estrelló contra el armario
y colapsó con su perfume,
despedazando el recuerdo.

Gritó su nombre,
danzó entre las llamas del desamor.
Sus plumas ardieron de lujuria
y las garras arañaron
el reflejo
de las pupilas rotas.

Te odio.
Te odio tanto.
Fuera de acá.
No vuelvas nunca más.

El suelo tembló.
De un hueco surgió una coral:
se enroscó en la cabeza de la estatua
y desde lo alto
lloró su canción.

Sus colores se fundían con la luz
de las estrellas de su mirada.
El día se hizo noche
y el rojo lo impregnó todo.

Mi maldita culpa.
Sí.
Mi culpa, solo mía.
Lo destruyo todo.

Las paredes se derrumbaron.
Un puma herido entró,
la espalda vencida,
el fuego del invierno en los ojos.

Se recostó en la cama.
Todavía olía a ella.
Se regocijó en recuerdos muertos,
tan muertos
como su sonrisa.

Te extraño.
Vos, ¿dónde estás?
¿Acaso éramos el uno para el otro?

Las ruinas son la cama perfecta.
El demonio se alimenta aquí:
viene por la desesperación,
sombra que emerge
y mata.

Mira horrorizado:
odio, culpa, tristeza.
Todo desaparecerá.

—Solo debés venir conmigo.

Camina inmerso hacia el abismo.
Va a dejarse caer.

Y antes del fin,
un cachorro
le muerde con ternura.

Tiembla.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Caída

La caída revela su fin.
Atravieso las puertas:
las quiebro con mi golpe
y se cierran a medias.

Se alejan,
marcos de colores rotos
tras mi paso,
disueltos en la vertical.

No hay viento,
no hay sol,
ni sonrisas dibujadas.
El lenguaje se derrumba
y sólo quedan verdades desnudas.

Un sentido caótico.
Vidas que intentan frenar la caída
sin percatarse
de que caen más hondo aún.

Arañan mi piel,
tensan mis huesos,
desvían los cauces del corazón:
tanto daño inútil.

Caer.
Ceder.
Sentir el vértigo.
Entregarse al abismo.

Fluir en las geometrías,
llorar en cámara lenta.
Otro amor imposible.
Otro intento de apartar la mirada.
Otro intento de dejar de morir.
Otro intento de ser eterno.

Otro intento…

Y sigo cayendo.
Libre.

martes, 18 de noviembre de 2025

Tragedia de reflejos

Soy esos fragmentos
dispersos en cada mundo,
cada uno distinto,
ninguno con la misma imagen.

Soy lo que viste:
la percepción de tu realidad,
la interpretación que inventé para vos,
el baile detrás de los espejos.

Soy ese rostro amargado,
el amigo traidor,
un deseo catastrófico,
la agonía de verme cada día.

Soy la sonrisa genuina,
el alma que abraza,
un amor dulce,
las palabras tibias de las noches.

Soy los reflejos reunidos cada 22 de noviembre,
la silueta acusadora,
desangrada y rota,
que intenta aprender a vivir.

Soy el tiempo que me atraviesa,
el agua en mis entrañas,
la tinta que vomito
y comparto sin razón.

Soy quien no soy,
tantos fui y seré
que me perdí en la espesura gris…

o capaz soy esa nada
que se cree amor
y solo es caos.

O ambas.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Anatomía de una sonrisa

Sonrisa cautivadora,
superficial.
Fotogénica.

Sonrisa de mil traiciones,
idiota,
asexuada.

Sonrisa escurridiza,
bloqueada,
pixelada.

Sonrisa que no busco
y encuentro —
demacrada,
sin alma.

Sonrisa como un espejo roto,
fragmento de lo que ya no miro.

Sonrisa fracturada,
mentira rota,
burla desecha.

Sonrisa abandonada,
estudiada,
actuada.

Tanto sé de su sonrisa…
y tanto quisiera
no saber.

¿Cuándo dejará de doler?

jueves, 30 de octubre de 2025

La voz del Yaguareté

Yo soy la sombra entre los helechos,
la mirada que arde sin moverse.
Mi pelaje guarda los caminos del bosque,
y el tiempo se curva lento,
como un río que recuerda.

Antes del asfalto y del nombre,
ya oía la garganta del diablo
abrirse en un canto sagrado,
un eco estridente de los dioses del agua
rompiendo el corazón de la piedra.

Llegaste, viajero de polvo,
siguiendo el murmullo de los mapas.
Te vi caminar hacia las cascadas,
perderte en su espesura,
como un hijo que regresa
a un origen que no entiende.

Caminaste entre mis dominios,
bebiste la niebla,
tocaste el rugido del mundo
sin saber que él te miraba.

Escuché en tu silencio
el temblor de quien despierta.
Porque la libertad no se alcanza,
se recuerda.

Las leyendas guaraníes aún respiran
en la bruma y en las raíces,
donde el amor se hizo cascada
y la muerte, arco iris.

Cuando la tormenta te envolvió,
seguí tus pasos invisibles:
supe que habías comprendido
que todo viaje es regreso,
y que el agua que cae
también asciende.

Y mientras el agua asciende,
vuelvo a ser sombra entre los helechos.

lunes, 27 de octubre de 2025

Cuanta sangre

¿Cuántos adiós son necesarios?
Las estrellas que colapsan en mi cabeza
fragmentan aún más los recuerdos
que despiertan del olvido.

Eterna huida hacia lo impenetrable,
me lastima tu abrazo;
abres las heridas con tus púas,
hierves las lágrimas que se esfuman con las cenizas.

¿Cuántas sonrisas me quedan?
Me estrello contra el reflejo
y no despierto de este ocaso,
de esta caída sin fin.

Las palabras vagan en el vacío,
no encuentran un sentido;
es por debajo de su puente
por donde fluye el fuego.

¿Cuántas veces más se detendrá el tiempo?
Y si acaso existe un dios,
que rompa mis agujas,
que me permita descansar.

Le suplico en este fondo asfixiante
que me perdone.

El olvido es un beso imposible,
otorgado solo a quienes se hunden en su ala.
Sin esa suerte,
sonrío una vez más.

Tomo la espada clavada en mi corazón,
adentrándola siempre un poco más,
hasta que por fin deje de sangrar.

lunes, 13 de octubre de 2025

Colibrí

El tiempo se deshace,
gota por gota,
mientras la cascada cae
quebrando el silencio de la montaña.

Tiembla el aire.
Un colibrí cruza ante mí,
bebe del alma del agua
y colorea el paisaje con su vuelo.

Se desvanecen las cimas,
se hunden los abismos;
solo permanece ese pulso,
el de la vida,
cayendo y volando.

Mi culpa

Antes de entrar te disuelves,
zambullida en reflejos.
Atraviesas las formas
y ardes en partículas.

Líquido irreversible,
me invitas a hundirme.
Desintegras la estética,
besas la esencia.

_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_*_

Te quedas en el tiempo,
hastiada en nuestra habitación.
Tu aroma impregna las sábanas,
la luz se asombra de que te fuiste.

Tu abandono corta,
navaja peligrosa.
Me abrazo a su filo,
no sé hacer otra cosa.

Nunca terminas de irte:
aquí estuviste, aún hay tibieza.
El silencio detrás de la puerta
me mata y recuerda
las náuseas de sentir que algo me compensa.

domingo, 12 de octubre de 2025

Le perteneces al recuerdo

Hubo un tiempo
en que derrotado y lastimado
lo intenté una vez más 
creyendo que sería diferente

Hubo una casualidad 
un juego del azar
que se disfrazó de destino
e hizo creer en la posibilidad 

Hubo una mirada
un suspiro 
una nueva mañana
una puerta que abrí sin que llamasen 

Hubo una charla
unas cuantas melodías 
un baile con quién sabe cuántos tragos
y un beso

Hubo un desenlace 
un recorrido por sus labios
la sensación de que podría perderme en ellos
y el silencio 

Hubo un haber estado ilusionado 
poco a poco darme cuenta
que no volvería a besarla
y el espacio se hizo dolor

Hubo una historia que no fue
que podría haber sido
y dejamos fallecer
sea por lo que sea

fue un no se qué
es el silencio 
será la nada

miércoles, 8 de octubre de 2025

Naufragio de soledades

Despierto bajo mil oscuridades,
gritando tu nombre,
o acaso manoteo las sombras
que imitan tu figura.

Me estrello contra el recuerdo,
rompo la piel
y sangran culpas
en un mar de desilusión.

Ruedo hacia el fondo…
y allá, en la cima,
me observas caer
sin inmutarte nada.

¿Se puede amar al dolor?
¿Abrazar la llaga que supura?
¿Abrirse al olvido para que nos posea?
¿O seguir debiendo lágrimas
al eterno cariño que siento por vos?

El castigo es mi destino,
grabado en las heridas
que laten penas
y se desahogan aliviando este peso.

Supiste quién era,
desentrañaste las tripas de mi alma,
y no lo soportamos.
Ya era demasiado tarde.

Naufragio de soledades,
me escurro entre los fantasmas,
intento creer que aún es posible
sanar las maldiciones.

¿Con qué relleno los agujeros?
Te fuiste con un suspiro,
abriste el tajo de la realidad
dejándome frente al espectro de lo que soy.

Algo se rompió dentro;
ni las estrellas se atreven a mirar.
En silencio me disuelvo,
como el humo entre las grietas.

Para morir…
y luego nacer.

viernes, 26 de septiembre de 2025

Regalo de cada día

¿Qué intentas encontrar?
absorto en los colores brillantes
que se repiten dos veces al día,
rutinarios y espectaculares.

Invitas a detenerse,
a correr las cortinas temprano,
a salir del estupor
para contemplarte una vez más.

Nubes oscuras viajan por gamas de fuego
hasta volverse claras;
transformadas se entregan a la luz,
deslumbrantes de belleza.

Dondequiera que estés
conmueve tu resplandor.
Algunos siguen de largo,
como si nada ocurriera;
pero otros se detienen,
te hacen suyo.

De esos soy parte:
cuando el día comienza o termina
me detengo a mirarte,
a verte nacer y morir
en cada agonía,
en cada regalo rutinario.

A veces solo guardo tu beso en las pupilas,
y otras eres tú quien se queda con mis lágrimas,
anclas que caen
buscando redención.

Se confunden el todo
y la nada,
la alegría de un nuevo día
y la tristeza de su fin.

Una lágrima perdida en la sonrisa,
el brillo de un amanecer,
la penumbra de un ocaso.
Belleza cotidiana
que intentas enseñarnos.

Y yo, simplemente,
te veo.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Camino

Se derrite el camino frente a nuestros pasos
nuestros ojos divagan 
quieren encontrar otra alternativa 
para que haya más que sentir

Mis manos se ensucian 
buscan abrirse paso entre lo caótico 
cruzar al otro lado
para poder contemplarte 

El sendero nos arrebata 
partes de nosotros se desprenden 
y pierden tras el verde 
ofrenda de paz 
que da mucho más de lo que exige 

Caminamos, despidiendo 
respiramos, de nuevo
con el dolor de compañía
y una risa compartida 

El tiempo se detiene entre tanta belleza
su curso se une al mío 
danzamos entre las piedras
escuchamos la melodía de la cascada

Fluye como el sentir
el ruido se desvanece 
los misterios se olvidan 

Solo queda la simple cautivadora visión...

de lo que eres

de lo que somos

de lo que amo

Corazón caminante

El corazón despierta temprano 
antes de que el sol toque los senderos
ya asciende hacia la cima
con sus arterias tensas
y el pulso débil 
se adentra en la naturaleza 

"¿Qué es toda esta niebla?" - preguntan las rocas, desde el arroyo que las amolda.
"Es ese viajero que avanza entre nosotros" - responden los pájaros, ocultándose en sus nidos
"De él brota esta capa de neblina, lo cubre todo con frío y nos ciega" - se quejan las ranas, saltando hacia el barro
"Conozco su sangre, no es la primera vez que pisa estas tierras" - murmuran las espinas, aún manchadas de memoria. 
"¿Acaso quiere romper todo a nuestro alrededor? ¡Hagan que se vaya! Arruina todo lo que deja atrás" - gritan los caballos, golpeando la tierra.

Pero al corazón nada lo asusta
solo piensa en su cima y sigue
aunque se desangre en el camino
no se percata de la bruma que deja tras sus pasos
nada ve 
nada siente

El camino se vuelve difícil
las pendientes endurecen su latir
las caídas amenazan con arrastrarlo
el aire se vuelve espeso
ni siquiera el sol logra penetrar en su negrura

Todo animal desaparece 
el monte se humedece
y de repente
todo el paisaje se apaga
encantado de la más fría tristeza 

Ningún canto se oye
nadie se atreve a ingresar al sendero
solitario y meditabundo 
avanza el corazón 
cada vez más alto

Las horas caen
al fin llega
la cima abre su ojo: la ventana lo espera
se desangra por completo al verla
acaso no hay reflejo para él 
ni compañía alguna
solo un impenetrable velo
que ahoga su agonía 

Permanece contemplando a través de ella
se disuelve su forma
se resquebrajan sus egos 
y llora como nunca antes lloró
porque todo lo perdió 
y esta ausencia que le devuelve la mirada
solo hace aún más insoportable su dolor...

Hasta que se rompe
y por esa grieta
lo iluminan

"¿Sienten esa brisa? Está volviendo la luz" - comenta el espinillo, que danza aliviado feliz de estar de nuevo vivo. 
"!Si! Siento el calor" - responde el arroyo, que se deja caer y se convierte en cascada. 
"¿Dónde está quien subía?" - se pregunta el cóndor, surcando los aires con sus grandes alas. 
"Ahí va, lo veo cerca del precipicio. Hay algo diferente en él. ¡Está vivo!" - dice el perro, que salta entre las piedras y acaricia con su ternura.

Todos se preguntan por el cambio
nadie entiende
cómo desapareció la niebla 
ni por qué volvió la luz

Hasta que una voz tronadora surge entre las venas de la montaña: 
"Fue mi poder el que transformó al corazón sufriente, es a través de mí que atravesó y ahora toda tristeza ha terminado. Es un ser nuevo el que camina entre ustedes, abran paso, es parte de nosotros"

Los árboles abrazan su resplandor
los pájaros le cantan sus melodías 
el agua purifica su sangre
que se pierde en los confines del amor
de la contemplación
de la salvación. 

Y es así que en el eco de la montaña 
por primera vez 
se escucha
el latir de mi corazón 

viernes, 19 de septiembre de 2025

Canción de amor

Seguir debiendo una canción de amor
es como cargar con un secreto en el pecho,
saber que hubo palabras
que nunca llegaron a tus labios,
melodías que se quedaron encerradas en el aire.

Es aceptar que amaste,
pero que lo dicho nunca alcanzó,
que entre lo que sentías y lo que pudiste mostrar
hay un vacío enorme,
del tamaño de una canción que todavía espera nacer.

Esa deuda no es con ella solamente,
sino contigo mismo:
porque a veces la canción pendiente
es la forma que tiene el alma
de recordarte que aún guardas amor,
aunque el tiempo se desvanece. 

jueves, 18 de septiembre de 2025

Belleza eterna

Belleza expresada:
el órgano que resucita su melodía,
las letras grabadas en muros dibujando emociones,
los cuadros que atraviesan el tiempo
como portales al alma de quienes alguna vez estuvieron.

Belleza estudiada:
el andar preciso del sol,
la geometría secreta de la estructura,
el saber escrito en las estrellas,
la inteligencia humana
que aprende a descifrarlas.

Belleza en sí:
arte y ciencia
entrelazados en la profundidad de la montaña,
donde nace la obra de la vida.

Amor y muerte,
y la creencia en un Dios,
dan aliento al corazón
que transforma la existencia en creación.

Años de despertares conducen a un nombre:
Guido Buffo,

que levantó su templo con la certeza,
de que el ser es un puente de luz,
una unión entre la tierra y las estrellas,
entre lo fugaz y lo eterno.

Pero también fue un corazón herido,
que buscó en la belleza
el alivio de su pena,
y en la creación
la forma más honda de existir.

Así, su obra permanece,
no solo como memoria,
sino como llamado:
a mirar la vida con los ojos del asombro,
a sentir en la ciencia y en el arte
el mismo pulso de lo divino

donde la vida se hace infinito. 

Pozo de ensueño

El apagón me destierra de la ciudad
perdido en las olas inmóviles de la tierra
majestuosa y gigantesca 
la montaña me recibe 
con el rumor de sus secretos florecidos

Abrumado y cansado
recorro sus paisajes infinitos
con la presencia latente en cada rincón 
el silbido que me persigue
erguiéndose entre las piedras 

Ríos con su fluir tranquilo
ojos habituados a la belleza 
se tapan con mi pasar
tiembla el cielo 
se parten aún más los huesos

Huyo de lo inevitable 
con el desenfreno sin rumbo
caigo en picada en los remolinos 
del amor y la muerte 
que colapsan en esa cascada de ensueño

Ahí me pierdo
ahogado de humanidad
giro en su pozo verdoso 
hundiéndome en sus abismos
me dejo llevar por su gritar

que se vuelve silencio 
y reina la paz

Chi-chi

Chi-chi un escalofrío danza por mi columna  mientras retumba el eco  en el agujero que habita mi pecho Chi-chi tiembla la sonrisa torcida  s...