dispersos en cada mundo,
cada uno distinto,
ninguno con la misma imagen.
Soy lo que viste:
la percepción de tu realidad,
la interpretación que inventé para vos,
el baile detrás de los espejos.
Soy ese rostro amargado,
el amigo traidor,
un deseo catastrófico,
la agonía de verme cada día.
Soy la sonrisa genuina,
el alma que abraza,
un amor dulce,
las palabras tibias de las noches.
Soy los reflejos reunidos cada 22 de noviembre,
la silueta acusadora,
desangrada y rota,
que intenta aprender a vivir.
Soy el tiempo que me atraviesa,
el agua en mis entrañas,
la tinta que vomito
y comparto sin razón.
Soy quien no soy,
tantos fui y seré
que me perdí en la espesura gris…
o capaz soy esa nada
que se cree amor
y solo es caos.
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