que el hecho de que sepa volar.
Acaricia el cielo con sus alas
y cae en picada hacia las cascadas.
Sus ojos se parecen al sol,
iluminando todo con su aleteo.
Valiente figura que asciende
y sonríe en el secreto.
Esa es la razón
por la que me enamoré:
ella es una bendición
que me lleva volando a cualquier parte.
Impaciente espero que regrese
para planear entre sus caricias,
nubes de besos sobre nuestras sombras
y resplandecer mirando las estrellas.
Paraíso conquistado,
mujer que atraviesa mi corazón,
lo abraza,
lo enciende,
lo aprieta,
y son sus manos
las que lo hacen latir.
Quiero dejarme caer,
que sean sus alas las que me atrapen,
y en el aire,
con la luz del atardecer,
hacer el amor volando.
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