viernes, 26 de septiembre de 2025

Regalo de cada día

¿Qué intentas encontrar?
absorto en los colores brillantes
que se repiten dos veces al día,
rutinarios y espectaculares.

Invitas a detenerse,
a correr las cortinas temprano,
a salir del estupor
para contemplarte una vez más.

Nubes oscuras viajan por gamas de fuego
hasta volverse claras;
transformadas se entregan a la luz,
deslumbrantes de belleza.

Dondequiera que estés
conmueve tu resplandor.
Algunos siguen de largo,
como si nada ocurriera;
pero otros se detienen,
te hacen suyo.

De esos soy parte:
cuando el día comienza o termina
me detengo a mirarte,
a verte nacer y morir
en cada agonía,
en cada regalo rutinario.

A veces solo guardo tu beso en las pupilas,
y otras eres tú quien se queda con mis lágrimas,
anclas que caen
buscando redención.

Se confunden el todo
y la nada,
la alegría de un nuevo día
y la tristeza de su fin.

Una lágrima perdida en la sonrisa,
el brillo de un amanecer,
la penumbra de un ocaso.
Belleza cotidiana
que intentas enseñarnos.

Y yo, simplemente,
te veo.

domingo, 21 de septiembre de 2025

Camino

Se derrite el camino frente a nuestros pasos
nuestros ojos divagan 
quieren encontrar otra alternativa 
para que haya más que sentir

Mis manos se ensucian 
buscan abrirse paso entre lo caótico 
cruzar al otro lado
para poder contemplarte 

El sendero nos arrebata 
partes de nosotros se desprenden 
y pierden tras el verde 
ofrenda de paz 
que da mucho más de lo que exige 

Caminamos, despidiendo 
respiramos, de nuevo
con el dolor de compañía
y una risa compartida 

El tiempo se detiene entre tanta belleza
su curso se une al mío 
danzamos entre las piedras
escuchamos la melodía de la cascada

Fluye como el sentir
el ruido se desvanece 
los misterios se olvidan 

Solo queda la simple cautivadora visión...

de lo que eres

de lo que somos

de lo que amo

Corazón caminante

El corazón despierta temprano 
antes de que el sol toque los senderos
ya asciende hacia la cima
con sus arterias tensas
y el pulso débil 
se adentra en la naturaleza 

"¿Qué es toda esta niebla?" - preguntan las rocas, desde el arroyo que las amolda.
"Es ese viajero que avanza entre nosotros" - responden los pájaros, ocultándose en sus nidos
"De él brota esta capa de neblina, lo cubre todo con frío y nos ciega" - se quejan las ranas, saltando hacia el barro
"Conozco su sangre, no es la primera vez que pisa estas tierras" - murmuran las espinas, aún manchadas de memoria. 
"¿Acaso quiere romper todo a nuestro alrededor? ¡Hagan que se vaya! Arruina todo lo que deja atrás" - gritan los caballos, golpeando la tierra.

Pero al corazón nada lo asusta
solo piensa en su cima y sigue
aunque se desangre en el camino
no se percata de la bruma que deja tras sus pasos
nada ve 
nada siente

El camino se vuelve difícil
las pendientes endurecen su latir
las caídas amenazan con arrastrarlo
el aire se vuelve espeso
ni siquiera el sol logra penetrar en su negrura

Todo animal desaparece 
el monte se humedece
y de repente
todo el paisaje se apaga
encantado de la más fría tristeza 

Ningún canto se oye
nadie se atreve a ingresar al sendero
solitario y meditabundo 
avanza el corazón 
cada vez más alto

Las horas caen
al fin llega
la cima abre su ojo: la ventana lo espera
se desangra por completo al verla
acaso no hay reflejo para él 
ni compañía alguna
solo un impenetrable velo
que ahoga su agonía 

Permanece contemplando a través de ella
se disuelve su forma
se resquebrajan sus egos 
y llora como nunca antes lloró
porque todo lo perdió 
y esta ausencia que le devuelve la mirada
solo hace aún más insoportable su dolor...

Hasta que se rompe
y por esa grieta
lo iluminan

"¿Sienten esa brisa? Está volviendo la luz" - comenta el espinillo, que danza aliviado feliz de estar de nuevo vivo. 
"!Si! Siento el calor" - responde el arroyo, que se deja caer y se convierte en cascada. 
"¿Dónde está quien subía?" - se pregunta el cóndor, surcando los aires con sus grandes alas. 
"Ahí va, lo veo cerca del precipicio. Hay algo diferente en él. ¡Está vivo!" - dice el perro, que salta entre las piedras y acaricia con su ternura.

Todos se preguntan por el cambio
nadie entiende
cómo desapareció la niebla 
ni por qué volvió la luz

Hasta que una voz tronadora surge entre las venas de la montaña: 
"Fue mi poder el que transformó al corazón sufriente, es a través de mí que atravesó y ahora toda tristeza ha terminado. Es un ser nuevo el que camina entre ustedes, abran paso, es parte de nosotros"

Los árboles abrazan su resplandor
los pájaros le cantan sus melodías 
el agua purifica su sangre
que se pierde en los confines del amor
de la contemplación
de la salvación. 

Y es así que en el eco de la montaña 
por primera vez 
se escucha
el latir de mi corazón 

viernes, 19 de septiembre de 2025

En la cima

Con paso ruidoso sigo el sendero,
el amanecer dibuja las cimas
y un viento obstinado
me empuja a seguir.

El horizonte se hunde en el mar,
las nubes lo cubren todo
menos mi meta,
que arde a la espera.

Los pulmones hacen acordes
que se disuelven en las venas de la montaña,
caen, se pierden,
bendecidos por su silueta.

Los recuerdos se desprenden,
golpean la piedra
y se hunden donde la luz no llega.

El cielo vuelca su hermosura,
me arrebata la voz
y la convierte en melodía
que los troncos usan para silbar.

El espacio se abre interminable,
me devuelve la mirada
y sopla en mis entrañas.

Lo lejano se vuelve cercano:
tras mis pasos queda todo lo que fui.
Escalo con manos y pies,
en silencio sagrado,
en pura contemplación.

Las formas se deshacen,
el hielo toca mi rostro,
congela mi sangre,
dilata las pupilas.

Estoy en el cielo:
piernas rendidas,
deseo agotado,
y el final tan esperado.

Sólo guardo un recuerdo:
palabras de cariño,
único vestigio
que a la distancia me acaricia.

Me sorprende el sabor de una lágrima
que, en vez de caer,
asciende,
perdida en la inmensidad de su nombre.

Levanto mis huesos,
resuenan ecos que llaman a la soledad,
y esa soledad
se transforma en belleza.

El cielo firma en mi cuerpo
la certeza:
esta insistencia,
donde el tiempo se detiene
y el paisaje se graba en la retina,

es el nombre secreto...
de la vida.

Don Goyo

Entre piedras errantes
seguí el cauce rebelde,
el río me habló con su voz de cascadas
y me exigió un precio de cansancio.

El sendero no existía,
eran murallas, resbalones crueles,
un cruce helado donde la corriente
me recordó que la soledad también pesa.

Pero al fin, la cascada me abrió sus brazos,
un murmullo cristalino
cayendo desde la herida de la montaña,
como si todo mi esfuerzo
tuviera sentido en ese instante.

De regreso, otro camino se reveló,
más breve, más dócil,
como un secreto que el monte guarda
para quienes ya se atrevieron
a tocar su corazón.

Y comprendí:
a veces el destino nos entrega
la ruta más difícil primero,
para que al llegar,
sepamos de verdad
lo que significa haber llegado.

Canción de amor

Seguir debiendo una canción de amor
es como cargar con un secreto en el pecho,
saber que hubo palabras
que nunca llegaron a tus labios,
melodías que se quedaron encerradas en el aire.

Es aceptar que amaste,
pero que lo dicho nunca alcanzó,
que entre lo que sentías y lo que pudiste mostrar
hay un vacío enorme,
del tamaño de una canción que todavía espera nacer.

Esa deuda no es con ella solamente,
sino contigo mismo:
porque a veces la canción pendiente
es la forma que tiene el alma
de recordarte que aún guardas amor,
aunque el tiempo se desvanece. 

jueves, 18 de septiembre de 2025

Belleza eterna

Belleza expresada:
el órgano que resucita su melodía,
las letras grabadas en muros dibujando emociones,
los cuadros que atraviesan el tiempo
como portales al alma de quienes alguna vez estuvieron.

Belleza estudiada:
el andar preciso del sol,
la geometría secreta de la estructura,
el saber escrito en las estrellas,
la inteligencia humana
que aprende a descifrarlas.

Belleza en sí:
arte y ciencia
entrelazados en la profundidad de la montaña,
donde nace la obra de la vida.

Amor y muerte,
y la creencia en un Dios,
dan aliento al corazón
que transforma la existencia en creación.

Años de despertares conducen a un nombre:
Guido Buffo,

que levantó su templo con la certeza,
de que el ser es un puente de luz,
una unión entre la tierra y las estrellas,
entre lo fugaz y lo eterno.

Pero también fue un corazón herido,
que buscó en la belleza
el alivio de su pena,
y en la creación
la forma más honda de existir.

Así, su obra permanece,
no solo como memoria,
sino como llamado:
a mirar la vida con los ojos del asombro,
a sentir en la ciencia y en el arte
el mismo pulso de lo divino

donde la vida se hace infinito. 

Pozo de ensueño

El apagón me destierra de la ciudad
perdido en las olas inmóviles de la tierra
majestuosa y gigantesca 
la montaña me recibe 
con el rumor de sus secretos florecidos

Abrumado y cansado
recorro sus paisajes infinitos
con la presencia latente en cada rincón 
el silbido que me persigue
erguiéndose entre las piedras 

Ríos con su fluir tranquilo
ojos habituados a la belleza 
se tapan con mi pasar
tiembla el cielo 
se parten aún más los huesos

Huyo de lo inevitable 
con el desenfreno sin rumbo
caigo en picada en los remolinos 
del amor y la muerte 
que colapsan en esa cascada de ensueño

Ahí me pierdo
ahogado de humanidad
giro en su pozo verdoso 
hundiéndome en sus abismos
me dejo llevar por su gritar

que se vuelve silencio 
y reina la paz