corrí detrás de sus plumas
y ya no puedo más
Me duelen las palabras,
la represión en el pecho,
y vislumbro la verdad.
Salvaje,
derribo los monumentos:
caen y se evaporan,
tan frágiles.
La sabiduría de saber amar
y emprender la retirada
cuando no hay lugar.
Hay desiertos en mis párpados,
el único viento lo causa mi voz,
creando la última frase
de este fatídico amor.
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