¿Escuchas amada? Alzo las manos… ¿Oyes?
Hay algo que susurra…
¿Escuchas amada? Cierro los párpados,
y también eso es ruido que te alcanza.
¿Oyes amada? Otra vez los abro…
… ¿pero por qué no estás aquí?
Al compás de mi aliento
se elevan y se hunden las estrellas.
A mis labios llegan, a beber, los perfumes
y entreveo los aleteos
de ángeles lejanos.
Solo a ti, en la que pienso:
solo a ti no te veo.
Este anhelo en silencio de llegar hasta ti,
tu imagen, que irradia y me transmite
sensaciones, oleadas que me encienden.
Inmenso, el corazón está dispuesto.
En el espacio que en mí he contemplado,
del espacio infinito, y del viento del mar,
estás tú, familiar e inconcebible,
cual su más hermosa criatura.
Estoy de ti tan lejos
y anhelo ir hacia ti.
Me oyen solo las estrellas,
que avanzan silenciosas en lo alto.
Allí leen mis anhelos,
hasta allí llega el resplandor
el motivo de mis lágrimas,
el motivo de mis penas,
y el deseo, que quisiera
escaparse por los labios.
Me oyen solo las estrellas
que avanzan silenciosas en lo alto.
¿Saldrá a mi encuentro, en este gris estado
la ardiente ola de tu corazón?
Unos días tan solo y, suavemente,
pondré estas manos mías en las tuyas
¿Lo ves? también los astros brillarán
cuando al fin entre mis brazos estés
y nuestros corazones vuelvan a latir
suspirando eternidades...